LA EDAD MEDIA EN CABAÑEROS


El cristianismo no presenta grandes manifestaciones hasta la llegada de las oleadas visigodas, hacia el siglo V, que se instalan en Hispania tras una larga peregrinatio, iniciada en los países escandinavos, recorriendo el Este europeo y, prácticamente, todas las regiones de la cuenca mediterránea hasta llegar a la Península. Eurico toma Toledo en el 467 y a principios del siglo VI se crea un reino independiente estable, con capital en esta ciudad. La influencia del reino visigodo sobre la Comarca de los Montes será notable, instalando los primeros monasterios en esta franja norte de los Montes de Toledo, en torno al siglo VII y VIII. Pero también nos han dejado resto arqueológicos comunidades rurales altomedievales, de pequeña población aislada, muchas veces granjas o masías de carácter familiar, situadas en plena campiña, en puntos más o menos altos, encontramos en toda esta franja monteña  que va de la Sº de los Yébenes a la Sª de Altamira, siempre en su cara Norte, salvo el caso de Navas de Estena. Son conocidos con el nombre de despoblados y se localizan fácilmente por las necrópolis que dejan, formados por las típicas tumbas rupestres (troglodíticas u oderlodanas), excavadas en la roca, y otras denominadas cajas o cistas de lajas, consistentes en fosas excavadas en el subsuelo, cuyas paredes interiores aparecen  revestidas por losas de piedra, formando una caja de planta rectangular o trapezoidal. Tanto unas, como otras, solían ser tapadas con un a o varias losas, y se reutilizaron  durante siglos. Referencias de estas  necrópolis conocemos la de Los Navalucillos (Necrópolis del Paraje del Colao) y Navas de Estena (Necrópolis del Rodeo), cuya presencia visigoda se manifiesta en topónimos como el Aª de Sta. María. En los Navalucillos hay algunas de estas tumbas rupestres que presentan  canales en torno a la tumba y una pequeña cazoleta a los pies, también tallada en la roca, a lo que -según la tradición oral- se denomina lucillo, y de donde adquiere el nombre la población (Nava-Lucillos).

tumbas en los Navalucillos

El rito funerario -según Natalia Salazar (2004)- podía practicar algún tipo de libaciones, vertiendo agua o vino consumido durante la celebración, así como la quema de ofrendas funerarias, de donde podría venir la tradición oral de lucillos o lucerillos.

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