Ruta "Paisajes de Cabañeros".

En esta ruta pasaremos por los robledales y bosques más frescos del Parque Nacional de Cabañeros, junto al Macizo de Rocigalgo, en las sierras más altas de los Montes de Toledo. En la zona final de la ruta encontraremos los encinares con madroños de las sierras intermedias del Parque Nacional. Con esta ruta descubrimos algunos de los paisajes más desconocidos y más alejados del estreotipo de Cabañeros como paisaje de rañas y dehesas.

Partimos desde el municipio de Navas de Estena. En este pueblo de los Montes de Toledo podemos pasear por el interior del Parque Nacional en un paseo a pié por la margen del río Estena en el lugar conocido como "Boquerón del Estena", es una ruta que descubre uno de los lugares más insospechados del Parque Nacional, en un enclave húmedo con especies vegetales relictas como el acebo, tejo, abedul, helecho real... especies tan singulares como la nutria... y un recorrido geológico de más de 500 millones de años por la historia de la Tierra. Desde los miradores de la ermita tendremos una excelente panorámica del Parque Nacional y del entrono de los Montes de Toledo.

Parque Nacional de Cabañeros
Boquerón del Estena
 

En Navas de Estena existen otras rutas tanto para bicicleta como para realizar a pié que nos descubrirán enclaves como la presa de los Reales, un lugar excelente para pasar el día en su área recreativa y refrescarse en las aguas del embalse. En Navas de Estena también podrá disfrutar de uno de los enclaves geológicos más didácticos de los Montes de Toledo; las pizarras y cuarcitas de Navas de Estena encierran en su interior los restos del pasado marino de estas tierras. Otro lugar interesante de Navas de Estena es el área recreativa que el Parque Nacional ha instalado junto a la tabla del Acebo en el río Estena, al norte del pueblo. Desde aquí tendremos una magnífica vista de la falla del Boquerón del Estena y nos podremos acercar a ver un fondo marino de hace más de 400 millones de años de antigüedad.

La ruta sale de Navas de Estena en dirección Norte, atravesando una de las grandes fincas de los Montes de Toledo: las Cuevas. En el límite de provincias de Toledo y Ciudad Real existen un par de miradores desde los que se tiene una buena perspectiva de esta finca y del macizo de Rocigalgo. En época de berrea es fácil divisar desde este lugar a los ciervos realizando sus cortejos y sus luchas y disfrutar de este recital de otoño que son los bramidos de los venados.

Continuando camino hacia el Risco de las Paradas, seguimos cruzando la finca de las Cuevas. Si transitamos por esta carretera en un día con poco tráfico, a primeras horas de la mañana o a ultimas de la tarde no será raro que nos crucemos con alguno de los ciervos que atraviesa la carretera. Pasaremos junto a la fuente conocida como "la pila de los Machos" y pocos kilómetros más arriba llegaremos al puerto que da acceso al Risco de las Paradas y a Hontanar; pero en lugar de coger esta carretera tomaremos dirección a Achuras y Horcajo de los Montes, hacia nuestra izquierda.

Vista del "mar de nubes" sobre la finca de "Las Cuevas". El Rocigalgo, al fondo.

La carretera sigue bordeando el valle de Navas de Estena y frente a nosotros tenemos el macizo del Rocigalgo, con pico mas elevado de los Montes de Toledo. El paisaje está dominado por las jaras y poco a poco van apareciendo alcornoques y madroños. Las puertas blancas que quedan a nuestra derecha dan paso a la via pecuaria que viene de la finca de las Cuevas y entra a la de Robledo Hermoso, con dirección a los Navalucillos. Un poco más adelante está la casa del guarda y más allá una casilla de peones camineros, hoy en ruinas. A unas decenas de metros pero al lado izuqierdo de la calzada vemos una casa moderna junto a una antigua casona de estilo norteño. Parece ser que esta era la parada terminal del ferrocarril que extraía la madera de los quejigos y robles de Arroyofrío, en la otra cara del Rocigalgo.

Si observamos a los lados de la carretera podremos ir viendo los carteles que nos indican que estamos cruzando el Parque Nacional de Cabañeros, pero el paisaje que disfrutamos en nuestro camino poco tiene que ver con la estereotipada imágen de Cabañeros como el "Sherengetti español" ya que a nustro lado nos acompañan alcornoques, madroños, enebros... un poco mas adelante veremos el bosque mediterráneo de media montaña en su esplendor con robles y con refugios en los que apaecen los abedules, tejos, etc. En esta zona el río Estena posee uno de sus encajamientos más espectaculares y discurre por un angosto valle que hace honor al nombre de río (Estena=Estrecho).

Cauce alto del Río Estena

La carretera bordea la sierra atravesando pinares de repoblación y vegetación típicamente mediterránea. Algún corzo puede salirnos al paso por esta carretera y desde los tramos libres de vegetación podemos observar el valle de Navas de Estena con el pueblo y la la sierra de Majalaburra frente a nosotros. En este tramo también podemos encontrar las Chorreras de Muelas a nuestra izquierda. Se trata de un gran farallón de roca cuarcítica que corta el paso a un torrente de agua que baja del Rocigalgo. En época invernal o primaveral se puede contemplar la cascada de agua que forma este arroyo sobre la roca. La carretera cruza entre las sierras de Muelas y Majalaburra entre pinares.

El paisaje que nos rodea pronto vuelve a ser de monte mediterráneo y más adelante cruzaremos el arroyo del Maíllo entre robledales y fresneras. La ruta sigue hasta encontrarnos con la casa de los guardas de Ciguiñuelas, en un alto, encima de una pradera tras pasar zonas de monte y robledal.

Casa de los Guardas de Ciguiñuelas

Unas decenas de metros más adelante sale el camino que se dirige hacia las rutas a pié de Gargantilla, dentro del Parque Nacional de Cabañeros. Se trata de una combinación de varias rutas guiadas dentro del Parque Nacional de Cabañeros que se adentran por los cauces y sierras de la cara sur del macizo de Rocigalgo, en la antigua finca de la Gargantilla.

Nuestra ruta continúa por la misma carretera, pasando por Arroyofrío, donde hace muchos años existió una antigua fundición de hierro hoy prácticamente desaparecida y totalmente abandonadas las labores mineras.

Bosque de alcornoque con
madroño en Gargantilla

La carretera asciende hasta zonas de raña y tras una larga recta se llega al cruce de Valdeazores en el cual seguimos sin desviarnos. La recta continúa y tras pasar unas casas y corrales llegamos a una zona con mas arbolado en la cual la carretera empieza a descender y pocos kilómetros más adelante llegamos al cruce de Anchuras y Horcajo de los Montes, con una casa de peones camineros abandonada y en ruinas. Tomamos dirección a Horcajo de los Montes, hacia la izquierda.

Cruce de Salcedo con casilla de peones camineros en ruinas.

La carretera sigue descendiendo progresivamente hacia el valle y pasamos junto a una pequeña presa de una finca privada en el que es frecuente ver aves acuáticas, sobre todo patos. Tras una pequeña subida y vuelta a bajar llegamos de nuevo al río Estena en una zona donde su cauce se esancha y forma un ancho valle, muy diferente del Estena que vimos próximo a su nacimiento en la falda del Rocigalgo.

Curso del río Estena

Tras pasar unos cuantos kilómetros de sierra llegaremos a Horcajo de los Montes por el Norte del pueblo y continuamos hacia el centro de la localidad. En Horcajo de los Montes podremos visitar el museo etnográfico dedicado a tareas como la elaboración del vino, la miel y otras tareas agrícolas.

 

Museo etnográfico de Horcajo de los Montes

Dentro del término municipal de Horcajo de los Montes existe una ruta a pie lineal que recorre la sierra de la Celada o del Gavilán, dentro del Parque Nacional de Cabañeros por una ladera con encinares, quejigos, madroños y toda la vegetación de sotobosque acompañante (genistas, brezos, jaras...). En el otro extremo de la localidad está la ruta de la Chorrera con un recorrido de unas centenas de metros que habrá que realizar obligatoriamente a pie, termina en un cortado de rocas cuarcíticas por el que se despeña un arroyo de limpias aguas en un entorno recatado y acogedor.

Para continuar con la ruta propuesta tomamos la carretera que se dirige desde Horcajo hacia Retuerta del Bullaque. Esta carretera discurre por el interior del Parque Nacional de Cabañeros en una zona de matorral de jaral-brezal y al final de robledales con alcornoques y pinares de repoblación que se están eliminando poco a poco para dejar paso a la vegetación autóctona. En esta zona es frecuente avistar especies de caza como el jabalí, el corzo o el ciervo en los claros del monte, por lo que se recomienda recorrerla con calma y atención.

Parque Nacional de Cabañeros en nuestra ruta

Llegados a Retuerta del Bullaque continuamos nuestro camino en dirección a Navas de Estena, cruanzando el río Bullaque a la entrada del Pueblo y girando a la izquierda. Atravesaremos en el recorrido una amplia llanura, una "raña" con encinas y quejigos adehesada, excavada someramente en tiempos pasados por el cauce del río bullaque. Al final de la recta que discurre entre la raña comenzaremos un descenso por un paisaje de rocas grisáceas y jaral. Son, de nuevo las pizarras fosilíferas de Navas de Estena que dan la bienvenida al tramo final de nuestro camino.

Volvemos a Navas de Estena entrando al pueblo por el antiguo almacén de grano y finalizamos aquí la ruta.

 
Fotos: Carlos Recio, Ayto. de Navas de Estena. Texto: Carlos Recio